Caracoles, ocarinas y tambores que llamaban a los dioses
Los mayas tenían una rica tradición musical ritual y festiva. Los códices y murales preservan las imágenes; algunos instrumentos se siguen tocando en ceremonias contemporáneas.
La caracola marina (Strombus gigas) llamaba al inicio de ceremonias. Su sonido grave atravesaba la selva.
El tunkul de tronco hueco y el huehuetl con membrana de piel marcaban el ritmo de procesiones.
Cientos de ocarinas de cerámica en forma de aves, jaguares y dignatarios han aparecido en tumbas. Eran ofrendas y también instrumentos para conducir al difunto.
En Maní y Yaxcabá aún se realizan jaranas y vaquerías con instrumentos derivados de la tradición maya-mestiza.
La musica maya no usaba instrumentos de cuerda: el sonido ritual venia de percusion y viento. El tunkul (parche de madera ahuecada) marcaba el ritmo de las ceremonias y se escuchaba a varios kilometros de distancia. La caracola (puh) era el instrumento del amanecer: los sacerdotes la tocaban desde la cima de los templos para marcar el inicio del dia. Los sonajas de semillas (ahuyentaban malos espiritus) y las flautas de barro (pitos multitono) completaban el conjunto ritual. El Cenote de las Campanillas en Chichen Itza debe su nombre a los cientos de cascabeles de barro arrojados como ofrenda a Tlaloc. En el Museo de Antropologia de Merida se pueden ver y algunos escuchar reproducciones de los instrumentos originales.
🌿 Reserva tu experiencia
Explora los 67 tours disponibles en Yucatán — transporte, guía y entradas incluidos
Ver catálogo completo →